La comunidad

Más de una vez he citado al maestro Zen vietnamita Tich Nhath Hanh. En esta ocasión, comparto este video, subtitulado al español. Se trata de una charla ofrecida la nochebuena de 2010, que entre otras cosas se refiere al buscar el hogar, la sangha y la fraternidad.

http://vimeo.com/20553170

Gassho.



Verdad y violencia: una época interesante

Violación de la persona individual mediante la tortura (véase Hanna Arendt).  El sufrimiento es una experiencia particular e incomunicable en que uno está cada vez más sujeto a la ‘necesidad’, al dominio de las puras necesidades naturales. El torturado se reduce a una situación en que habla la naturaleza en vez de la libertad, en vez de la conciencia. Habla el dolor, no la persona. La tortura es el instrumento de los que temen la personalidad, temen la responsabilidad, y desean convencerse una y otra vez de que la personalidad no existe realmente, de que la libertad es más débil que la necesidad natural, de que se puede silenciar a la persona mediante las exigencias de la naturaleza.

En el uso calculado de la tortura hay también una maldad especial. Se encierra a la persona frente al proceso de tal modo que infaliblemente gana el proceso. Desde el santuario íntimo de la persona individual se extrae, por medio de la tortura, no la voz de la persona, sino la voz del proceso. El torturado no se hace eco meramente del proceso, sino que al fin pronuncia, desde lo más hondo de su yo, la ‘confesión de fe’ que da testimonio de la realidad del proceso, y de la abdicación de su propia libertad espiritual. Es un modo de decir: ‘Ya veis, vuestra convicción sobre vuestro valor como personas es la peor de las ilusiones. La realidad íntima vuestra no es un yo, sino simplemente el proceso social que habéis tratado de rechazar y resistir’. El proceso, entonces, es un Moloc que se alimenta de individuos. Toda persona debe acabar por ser devorada por él. Todos deben pasar por el fuego y salir ‘curados’, es decir, destruidos. Una no-persona, un ser sin identidad. ¡Oh misericordiosa terapia! Ya no tendrá que preocuparse más de sí mismo: ¡ahí no hay nadie!.

(Tomado de THOMAS MERTON, Conjeturas de un espectador culpable, 2ª parte).

El monje trapense Thomas Merton junto al Dalai Lama en su juventud.


Giros

Hace unos años comencé a escribir en este Blog, con el propósito de vincular la meditación Zen y la vida cotidiana, promoviendo la práctica de la atención plena en la agitada vida en la ciudad y en particular en el espacio laboral…

Fueron pasando los años, mi práctica de zazén a veces fue constante, estable; a veces floja, esporádica; a veces compartida en la oficina, con colegas y algunos visitantes; compartida en otros lugares de práctica y a veces solitaria; a veces dialogando con maestros como Roshi Jorge Bustamante y Daniel Terragno, y largos periodos dialogando con libros, con mis propias intuiciones, con amigos y compañeros de camino…

Zazén ha sido ocasionalmente también complementado con otras búsquedas y prácticas, en particular con la nueva tradición kadampa, de origen tibetano y guiada por Geshe Kelsang Gyatso.

Últimamente, además, habito en un diálogo interno con mis raíces cristianas y disfruto del acercamiento a la tradición contemplativa creyente.

Creo que se entiende que no he ido dejando atrás ninguna de estas tradiciones, más bien las llevo conmigo, son parte de mi historia, satisfacen diversas necesidades, aportan diversos enfoques, técnicas, perspectivas, sabidurías de vida…

Ahora sólo quiero agregar que intento en este momento dar un pequeño giro al contenido del Blog, en el sentido de no insistir necesariamente en la relación entre atención plena y vida cotidiana, atención plena y trabajo…  Precisamente en la cotidianeidad que últimamente vivo, experimento, comparto… han surgido ante mí necesidades que no aparecen a primera vista, que no provienen del presente, sino de tiempo atrás en nuestra vida como sociedad… Me refiero al dolor vivido por tantos  y tantos producto de la violencia política sufrida en las décadas del 70 y 80. Por tanto, quisiera ocuparme de explorar ahora la relación entre atención plena y sanación, por decirlo de algún modo…

Me permití en este sentido fantasear, y espero que concretar, una iniciativa que consistirá en promover la práctica de la meditación zen con personas que se sientan solidarias con o que directamente hayan sido víctimas de prisión política, tortura u otras formas de represión. No tengo expectativa de un proyecto masivo ni nada por el estilo, es una iniciativa muy sencilla, que de hecho aún es sólo una idea y posibilidad apenas comentada, pero que me hace profundo sentido.

Poco a poco iré subiendo reflexiones, ideas, antecedentes, y por cierto, realizando pequeñas experiencias que puedan ser compartidas.

Por ahora he creado además un perfil en Facebook: En la senda de los Zen Peacemakers – Para que nunca más en Chile donde se pueden leer otros antecedentes y reflexiones.
Con esperanza.
Gassho.


¿Tiene el budismo algo que decir respecto de la huelga de hambre de los comuneros mapuche?

Con respeto por mis compañeros de práctica y por la diversidad de miradas que debe existir de esta difícil situación, quisiera pensar en voz alta un poco respecto de esta extensa e intensa huelga de hambre.

Todas las tradiciones espirituales tienen una palabra que decir acerca de la paz, no sólo de la paz interior de cada ser humano, sino de la paz que esperamos surja en las relaciones interpersonales, comunidades y sociedades.

Cada uno de nosotros desea la paz, practica para la paz y el equilibrio interior, y me pregunto qué sucede cuando gracias a la meditación nos sentimos pacíficos, armónicos, sanos… y nos enfrentamos a un entorno lleno de conflictos, agresión, violencia, injusticia, protesta, rebeldía… Para mí se trata de una pregunta importante y que pone a mi búsqueda psicoespiritual ante un enorme desafío.

No practicamos para la autocomplacencia, sino para el bienestar de todos los seres. ¿Incluimos en todos los seres a estos hermanos mapuches en huelga?

Hay tradiciones del budismo que se han abierto a diversas problemáticas sociales y humanitarias. Personalmente tiendo a pensar que necesitamos infinitamente de maestros budistas como Tich Nath Hanh, Robert Aitken y Bernard Glassmann. Maestros que nos ayuden a comprender la interdependencia que el budismo enseña, considerando al que sufre, al excluido, considerando formas pacíficas de intervención y transformación de la sociedad.

Comprendo la rabia sin justificarla. La rabia guiará las acciones de quienes son o se sienten víctimas de injusticias, si quienes queremos vivir nuestras vidas desde un fundamento y una práctica espiritual, nos quedamos cómodamente instalados en nuestras búsquedas individuales, que nos ofrecen cierta sensación de bienestar, sin dejarnos interpelar por el dolor de los otros.

Pienso que podemos estar presentes en la sociedad con nuestra práctica, desde nuestra práctica que busca vivir con mayor conciencia de la existencia, del sufrimiento nuestro y de los otros, siendo conscientes de que la meditación tiene grandes efectos que trascienden mi cojín y mis propias buenas sensaciones.



Plena presencia y vida estudiantil

Recomiendo este enlace: http://www.rieoei.org/3403.htm
Se trata de un artículo en una revista de educación de la OEI, sobre la influencia de la práctica de la plena presencia en la vida escolar. Copio la presentación a continuación: 

Incidencia de un programa psicoeducativo de mindfulness (conciencia plena) sobre el autoconcepto y el rendimiento académico de estudiantes inmigrantes sudamericanos residentes en España.

El objetivo de la presente investigación consiste en determinar la incidencia de un programa de mindfulness sobre los niveles de autoconcepto y rendimiento académico de un grupo de alumnos inmigrantes de origen sudamericano, residentes en España, que se encontraban cursando Primer Curso de Bachillerato. Para analizar los efectos del programa de mindfulness (variable independiente) sobre los niveles de autoconcepto y rendimiento académico (variables dependientes), se utilizó un diseño longitudinal de tipo experimental de comparación de grupos con medición pretest-postest, con un grupo experimental y un grupo control. Los análisis estadísticos realizados sobre las variables estudiadas, muestran una mejora significativa en el grupo experimental en comparación con el grupo control en todas las dimensiones del autoconcepto evaluadas, así como en la variable rendimiento académico.

Palabras clave: mindfulness, autoconcepto, rendimiento académico, alumnos inmigrantes.



“Yo soy tu sangre mi viejo, soy tu silencio y tu tiempo”…

La madrugada del 29 de agosto partió mi padre, a sus casi 85 años… No sabemos a dónde y en realidad no hay mucho que agregar… Sin embargo, me permito compartirlo y ofrecer en su recuerdo fragmentos de un bello poema de Ernesto Cardenal. (Lo tomo de http://mertonpito.blogspot.com/2008/03/coplas-la-muerte-de-thomas-merton.html)

Coplas a la muerte de Thomas Merton. Ernesto Cardenal.

 
Lo que sigue es un fragmento de un largo poema dedicado por Ernesto Cardenal a Thomas Merton, quien fuera su maestro de novicios en Getsemaní.
 
 
“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la muerte
que es la vida
Tu muerte más bien divertida Merton
(¿o absurda como un koan?)
tu muerte marca General Electric
y el cadáver a USA en un avión del Army
con el humor tan tuyo te habrás reído
vos Merton ya sin cadáver muerto de risa
también yo
Los iniciados de Dionisios ponían hiedra …
(yo no la conocía)
Hoy tecleo con alegría esta palabra muerte
Morir no es como el choque de un auto o
Como un corto-circuito
nos hemos ido muriendo toda la vida
Contenida en nuestra vida
¿cómo el gusano en la manzana? No
como el gusano sino
la madurez !
O como mangos en este verano de
Solentiname
Amarillando, esperando las
Oropéndolas…
os hors d’oeuvres
nunca fueron en los restaurantes
como anunciados en las revistas
ni el verso fue tan bueno como quisimos
o el beso.
Hemos deseado siempre más allá de lo
Deseado
Somos Somozas deseando más y más
Haciendas
More More More
y no sólo más, también algo “diferente”
Las bodas del deseo
el coito de la volición perfecta es el acto
de la muerte.
Andamos entre las cosas con el aire
de haber perdido un cartapacio
muy importante.
Subimos los ascensores y bajamos.
Entramos a los supermercados, a las tiendas
Como toda la gente, buscando un producto
Trascendente.
Vivimos como en espera de una cita
Infinita. O
que nos llame por teléfono
lo Inefable.
Y estamos solos
Trigos inmortales que no mueren, estamos
Solos.
Soñamos en perezosas sobre cubierta
Contemplando el mar color de daikirí
Esperando que alguien pase y nos sonría y
diga Hello
No el sueño sino la lucidez.
Vamos en medio del tráfico como
Sonámbulos
Pasamos los semáforos
con los ojos abiertos y dormidos
paladeamos un manhattan como dormidos.
No el sueño
la lucidez es imagen de la muerte
de la iluminación, el resplandor
enceguecedor de la muerte.
Y no es el reino del Olvido. La memoria
es la secretaria del olvido.
Maneja en archivadoras el pasado.
Pero cuando no hay más futuro sino sólo un
Presente fijo
todo lo vivido, revive, ya no como recuerdos
y se revela la realidad toda entera
en un flash.
La poesía era también un partir
Como la muerte. Tenía
la tristeza de los trenes y los aviones que se
van
Estacioncita de Brenes
En Cordobita la Llana
de noche pasan los trenes
el cante jondo al fondo de Granada
En toda belleza, una tristeza
y añoranza como en un país extraño
MAKE IT NEW
(un nuevo cielo y una nueva tierra)
pero después de esa lucidez
volvés otra vez a los clichés, los
slogans.
Sólo en los momentos en que no somos
Prácticos
Concentrados en lo Inútil, Idos
se nos abre el mundo.
La muerte es el acto de la distracción total
También: Contemplación.
El amor, el amor sobre todo, un anticipo
de la muerte
Había en los besos un sabor a muerte
Ser
es ser
en otro ser
sólo somos al mar
Pero en esta vida sólo amamos unos ratos
y débilmente
Sólo amamos o somos al dejar de ser
al morir
desnudez de todo el ser para hacer el amor
make love not war
que van a dar al amor
que es la vida
la ciudad bajada del cielo que no es Atlantic
City-Y
el Más Allá no es un American Way of
Life
Jubilación en Flórida
o como un Week-end sin fin.
La muerte es una puerta abierta
al universo
No hay letrero NO EXIT
y a nosotros mismos
(viajar
a nosotros mismos
no a Tokio, Bangkok
es el appeal
stwardess en kimono, la cuisine
Continental
es el appeal de esos anuncios de Japan Air
Lines)
Una Noche Nupcial, decía Novalis
No es una película de horror de Boris Karloff
Y natural, como la caída de las manzanas
por la ley que atrae a los astros y a los
amantes
-No hay accidentes
una más caída del gran Arbol
sos una manza más
Tom
Dejamos el cuerpo como se deja
el cuarto de un hotel
Pero no sos el Hombre Invisible de Wells
O como fantasmas de chalet
Abandonado
No necesitamos Mediums.
Y los niños muy bien saben que NO existe
que somos inmortales.
¿Pues puede el napalm matar la vida?
¿De la cámara de gas a la nada?
¿O son los Evangelios science-fiction?
Jesús entró en el cuarto y sacó las plañideras
Por eso cantan los cisnes dijo Sócrates
Poco antes de morir
Ven, Caddo, todos vamos arriba
a la gran Aldea (bis)
-Hacia donde van todos los buses y los
aviones
Y no como a un fin
sino al Infinito
volamos a la vida con la velocidad de la
luz
Y como el feto rompe la bolsa amniótica …
O como cosmonautas …
-la salida
de la crisálida.
Y es un happening.
el climax
de la vida
dies natalis
esta vida pre-natal …
Dejada la matriz de la materia
Un absurdo no:
sino un misterio
puerta abierta al universo
y no al vacío
(como la de un ascensor que no estaba)
Y ya definitivos
… igual que el despertar una mañana
a la voz de una enfermera en un hospital
Y ya nada tenemos sino sólo somos
sino que sólo somos y somos sólo ser”.


Me recuerdo a mí misma: los preceptos budistas en medio de una crisis laboral

Estamos en medio de una crisis no menor en nuestro trabajo. Vienen cambios importantes, se demoran, algunos consideran que son legítimos, otros que no, otros ven retrocesos, en fin… En medio de ello… hablamos, hablamos, hablamos… Le damos curso a la crítica, a la sospecha, a las afirmaciones sin demasiado sustento… De algún modo las palabras han ido generando cierta atmósfera negativa, deprimente, que nos impide además visualizar nuevas perspectivas personales o colectivas. En este contexto, me recuerdo a mí misma -y algún posible lector- un importante precepto del Dharma. Es el 4º precepto del linaje del maestro Tich Nhat Hanh, una formulación contemporánea de un precepto tradicional que se remonta al Buda Shakiamuni. Dice así:

“Consciente del sufrimiento causado por hablar inconscientemente y por la incapacidad de escuchar a los demás, hago el voto de cultivar la palabra cariñosa y la escucha profunda a fin de proporcionar gozo y alegría a los demás y para mitigar su sufrimiento. Sabiendo que las palabras pueden crear felicidad o sufrimiento, hago el voto de aprender a hablar con palabras que inspiren autoconfianza, gozo y esperanza. Estoy resuelto a no propagar rumores cuya veracidad desconozca y a no criticar o condenar cosas de las que no esté seguro. Me abstendré de pronunciar palabras que puedan causar división o discordia, o que puedan provocar la ruptura de la familia o la comunidad. Haré toda clase de esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, por muy nimios que sean”.

Gassho.



Buda viviente, Cristo viviente

El maestro Zen vietnamita Thich Nhat Hanh, nos dice:

“Hace veinte años, en una conferencia de teólogos y profesores de religión a la que asistí, un amigo cristiano de la India dijo a la asamblea: ‘Vamos a escuchar acerca de las maravillas de varias tradiciones, pero eso no significa que vayamos a hacer una ensalada de frutas’. Cuando me llegó el turno de hablar, dije: ‘¡La ensalada de frutas puede resultar deliciosa! He compartido la Eucaristía con el padre Daniel Berrigan y nuestro servicio fue posible a causa de los sufrimientos que tanto vietnamitas como norteamericanos compartimos durante muchos años’. Algunos de los budistas presentes se sorprendieron al escuchar que había participado en la Eucaristía, y muchos cristianos parecían estar auténticamente horrorizados. Para mí, la vida religiosa es vida. No veo razón alguna para que pasemos toda la vida probando únicamente una clase de fruta. Los seres humanos podemos alimentarnos con los mejores valores de muchas tradiciones.

El profesor Hans Küng ha dicho: ‘Hasta que haya paz entre las religiones no podrá haber paz en el mundo’. La gente mata y son matados porque se aferran demasiado a sus propias creencias e ideologías. Cuando creemos que la nuestra es la única fe que contiene la verdad, entonces la violencia el sufrimiento son el resultado asegurado. El segundo precepto de la Orden del Interser, fundad en la tradición budista zen durante la guerra de Vietnam, trata acerca de abrir los puntos de vista: ‘No creas que el conocimiento que posees en el presente no está sujeto a cambios, que es la verdad absoluta. Evita ser de miras estrechas y estar aferrado a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el no apego a las consideraciones a fin de estar abierto para recibir los puntos de vista de otros’. Para mí, ésta es la más esencial práctica de la paz”.



Un nuevo cumpleaños

Acerca de lo que soy y lo que no soy

 

 

No soy cierta cantidad de cosas que quiero ser y, sin embargo, ese no ser es lo que eventualmente me moviliza y me hace ser esbozos de algo

 

Soy muchas cosas que no soy y que me gustaría ser

 

Soy una filósofa que no tiene tiempo para la filosofía. Ocasionalmente un libro subrayado en el camino, una frase en la libreta

 

Soy una antropóloga que casi no hace terreno, que está casi siempre donde mismo y casi siempre con la misma gente

 

Soy casi una monja pero sin comunidad

 

Soy una budista que rara vez practica la meditación

 

Soy una lectora de teología sin fe en Dios ni en la revelación

 

Soy una estudiante de yoga y de artes marciales que hace años que no practica, a pesar de la memoria de la felicidad en el cuerpo

 

Soy una ciclista que no infla las ruedas de su bicicleta, una tenista a la que se le cayó el polvo de ladrillo de las zapatillas hace años

 

Soy una vegetariana, macrobiótica, naturista, que pasa años comiendo carne y pollo y que no cocina más que en contadas ocasiones

 

Soy una educadora que rara vez hace clases

 

Una escritora que no concluye sus escritos y una escritora que no publica

 

A ratos una enamorada que no logra decírselo a la persona que ama

 

Una estudiante que estudia poco, que está obligada a faltar a clases, que a veces calla sus preguntas

 

Una estudiante que emprende iniciativas que no siempre concluye

 

Una terapeuta de Reiki que no tiene pacientes

 

Una promotora de prácticas espirituales que ofrece lugares que no existen

 

Una intérprete de músicas del mundo, a cuyos instrumentos se les cortan las cuerdas por falta de uso

 

Una amante de la vida al aire libre que ya no usa su carpa, porque dormir en el suelo le causa dolor de espalda

 

Una fotógrafa que no imprime sus fotos

 

A mis compañeros les digo: por favor, hagan lo que yo digo, no lo que yo hago

 

Soy todo esto que todavía, próxima a cumplir cuarenta y un años, no alcanzo a ser

 

Ofrezco lo que soy y especialmente lo que todavía no soy, que me tensiona, que no me permite descansar, que desorganiza mi tiempo y mi vida cotidiana con miles de chispazos

 

Felizmente lo que soy –que no sé en qué consiste, en estos retazos quizás- no me desagrada

 

¿Cómo estar a la altura de lo que sabemos que podemos ser?

 

En este cumpleaños 41, agradezco una vez más la amistad, la paciencia, el cariño. Con esperanza.


JRG. 



Cine y espiritualidad.

Vimos una hermosa película filmada en Bután, lejano y casi clausurado país en los Himalayas. La Copa se llama (Khyentse Norbu, 1998, 93′). Refugiados tibetanos, acogidos por India, viven en un monasterio, recreando su cultura y prácticas religiosas. La película es fresca, y nos conecta con un estado de simplicidad e ingenuidad que por lo menos a mí me emociona. La trama es sencilla, cotidiana e inocente. Describe de una manera franca y sensible, sin artificios, sin sofisticación alguna, el choque que en todo el mundo se verifica entre los productos y bienes de la globalización, y las culturas locales. El conflicto está mostrado a través de símbolos como latas de coca cola que son pateadas como pelotas y que algunos personajes emplean para colocar las velas devocionales propias del budismo tibetano.

Todos los conflictos son mostrados desde un punto de vista inocente, como si se tratara de la mirada de niños o de campesinos. O de abades de monasterios, algunos de los cuales con toda seguridad han regresado a la bondad y a la inocencia originales, prístinas, en virtud de su forma de vida y de sus prácticas meditativas. La lata de coca cola; el detergente para la loza que el lama emplea para lavarse el pelo, pues la loza, el pelo o las manos, qué diferencia tienen, son Uno; el mundial de fútbol, visto con entusiasmo por los jóvenes monjes. El conocido y familiar choque tradición – modernidad, cultura local – cultura global, es mostrado con sencillez, sin dramatismo, con inocencia. Incluso el exilio forzado de los tibetanos y el autoritarismo chino aparecen como fenómenos a los que se les resta dureza; son hechos de la vida tal como viene.

En aquel apartado rincón, al que sin embargo llegan gaseosas y una que otra antena parabólica para la televisión, la enseñanza del Buda recreada desde hace 2500 años, permanece en las fábulas, los ritos, el estudio, la práctica, la vida comunitaria. El abad escribe que desea regresar al Tíbet, se pregunta cuál es el recuerdo o la imagen que los jóvenes monjes tienen de su país de origen y piensa día a día como promover que perdure la enseñanza tradicional en un mundo en movimiento, en que los jóvenes se enfrentan a realidades que él ni siquiera imaginó. Sin embargo, en la película ellas se ven lejanas, muy lejanas, aparecen como anécdotas y no como amenazas reales. Más bien observamos que perdura una vida cotidiana protegida, vivida con sus rutinas y libertades en un ritmo lento, meditativo, acorde a las estaciones y a la naturaleza, y la existencia es un descubrimiento que se realiza lentamente en la fraternidad de la vida comunitaria, donde un objeto preciado para un muchacho sigue teniendo un valor que probablemente nosotros hemos olvidado. Muchas gracias por la sencillez y la profundidad, y por el calor de la amistad compartida en el frío cine arte de nuestro también lejano país.

JRG.